Cultura y Estilo

Tradiciones Uruguayas

 

Hay quienes dicen que Antoine Griezmann, el delantero del Barcelona y campeón del mundo con Francia de la Copa FIFA 2018, es el más uruguayo de los franceses. Como él mismo ha reconocido en numerosas oportunidades, el contacto que ha mantenido durante toda su carrera deportiva con técnicos y jugadores uruguayos como Martín Lasarte, Carlos Bueno, Diego Godín y José María Giménez, ha sido determinante en su desarrollo profesional y hasta en la construcción de su personalidad. En Uruguay, todos recuerdan con cariño la conferencia de prensa que brindó luego de la final del Mundial de Rusia. Con la bandera blanca y celeste sobre los hombros soltó un “¡Uruguay, nomá!” que emocionó a los uruguayos. Pero mucho más que por esos gestos, es su adopción de una de las tradiciones uruguayas más arraigadas la que le acerca a los habitantes de este país: su pasión por el mate.

Esta infusión, que es seña identitaria del Uruguay, es parte de una larga tradición que los habitantes de esta nación muestran con orgullo en cada rincón del mundo en el que se encuentren. Es que los uruguayos son un pueblo de tradiciones que se conservan con celo. El mate, el asado, el fútbol, la música folklórica, la cultura del campo son algunas de esas prácticas que se mantienen y se respetan.

Repasemos algunas de ellas.

 

Tradiciones uruguayas: el mate

Diversos historiadores coinciden en que el origen del mate se remonta a la época precolonial. Entonces eran indígenas guaraníes del sur de América quienes sorbían las hojas de yerba mate en una calabaza con agua. Rápidamente, esa práctica fue incorporada por los colonizadores europeos y más tarde por los criollos. Finalmente, terminó por convertirse en una costumbre que hoy se comparte en varios países.

Uruguay es el país que – en proporción a su población – consume más este producto. Eso se nota por todas partes. El termo debajo del brazo y mate en mano de hombres, mujeres, jóvenes y adultos es una postal típica. Las “ruedas de mate” – la reunión de un grupo de personas en torno a un mate – son parte de la escenografía de un país que casi no se concibe sin esta tradición.

 

El mate tiene propiedades que son beneficiosas para la salud. Por ejemplo, es un buen antioxidante y un depurativo, además de aportar vitaminas, hierro, magnesio y potasio. Pero para los uruguayos, el mate es mucho más que una bebida nutritiva. Es un comportamiento social. El antropólogo y poeta uruguayo Daniel Vidart, afirma que “mate es sociedad y sociabilidad, ejercicio que agruma a los hombres y concita voluntades, corral de confianza humana en medio de un mundo desapacible y hostil.”

 Si quieres conseguir un buen mate uruguayo o comprar bombillas de distintos materiales, en Montevideo lo mejor es que pases por el Mercado de los Artesanos. Allí encontrarás varios puestos dedicados a la artesanía en cuero, mate y distintos metales para que elijas lo que más te guste. De paso, podrás llevarte algún otro recuerdo de tu paso por Montevideo.

Tradiciones uruguayas: el asado

El asado – la carne cocida al fuego de leña – forma parte de la identidad de los uruguayos. De hecho, son precisamente ellos quienes consumen más carne vacuna en el mundo. Casi 60 kg (132 libras) por persona al año.

Es la costilla de la vaca – la “tira” – la que típicamente se cocina en un asado. Sin embargo, las opciones son muy variadas. Casi cualquier parte de la vaca o el novillo puede asarse. Además, es muy frecuente (casi infaltable) que en la parrilla se asen otros productos como chorizos o morcillas que se elaboran con partes de vacuno y de cerdo. El acompañamiento suele ser ensalada mixta (usualmente lechuga y tomate) o ensalada rusa (papa y zanahoria con arvejas y mayonesa). También pueden ser papas fritas o al horno. Pero para una mejor experiencia gastronómica, vale la pena probar las verduras asadas. Morrones a la parrilla, por ejemplo, o papas y boniatos que se echan al fuego recubiertas con papel de plomo. Prueba también el queso provolone derretido por el calor del fuego, al que se le agrega orégano. No te arrepentirás.

Asar la carne en la parrilla es una tradición que se transmite de generación en generación. Cada familia uruguaya suele tener un asador cuasi oficial que conoce el punto de cocción exacto al que cada uno prefiere la carne y que recibe el tradicional “aplauso para el asador” que nunca falta cuando finalmente todos se sientan a la mesa a compartir el plato elaborado. Es común que en cada casa exista un parrillero donde hacer un asado los fines de semana o cuando casi cualquier reunión familiar o de amigos lo amerite.

 

El asado en las parrilladas

Pero no solo en el ámbito familiar se hacen asados. En todas las ciudades uruguayas (incluso las menos pobladas) siempre habrá una “parrillada”, un restaurante especializado en este plato. En Montevideo, el tradicional Mercado del Puerto es casi ineludible. Y allí, El Palenque, elegido por la revista Bloomberg entre los 30 mejores lugares del mundo donde comer carne. También La Estacada, ubicado en un ambiente único a pocos metros del Faro de Punta Carretas. O Lo de Silverio, en Villa Dolores, un lugar al que con frecuencia concurren figuras de la música popular uruguaya. Todas son opciones interesantes para conocer.

El asado, en estos casos, se hace en una parrilla instalada dentro del local, a la vista de los comensales. Los mozos consultarán siempre a los clientes cuál es el punto al que prefiere la carne. Es que no todos coinciden. Para algunos lo ideal es que esté jugosa, menos cocida y más roja en el interior. Otros la prefieren a punto. Y hasta hay quienes piden que la carne se sirva casi quemada. Cada uno a su gusto.

Tradiciones uruguayas: el fútbol

En el mundo (y en Uruguay podría decirse que tampoco), casi nadie puede explicar por qué un país de poco más de tres millones de habitantes ha logrado tener una historia tan gloriosa en el deporte más popular del planeta.

¿Qué hace que “la celeste” logre conquistar dos campeonatos mundiales, dos Juegos Olímpicos y quince Copas América? ¿Cómo consigue esta pequeña nación formar a futbolistas que brillan en los mejores equipos del mundo? Jugadores como Luis Suárez, Edinson Cavani o Diego Godín.

Una explicación posible es que el fútbol para los uruguayos no es solo un deporte. Es una tradición arraigada en su cultura que ha contribuido a formar la personalidad del país. La llamada “garra charrúa”, que tuvo su máxima expresión en aquella final del mundo ganada a Brasil en Maracaná en 1950, no tiene aplicación solo a nivel deportivo. Es también una metáfora que explica la manera en que los uruguayos salen adelante, aún en las circunstancias más desfavorables, dando todo lo que tienen de sí e incluso un poco más.

En Uruguay, todos los niños practican fútbol alguna vez en su vida. En la escuela, en un club, en un campito cerca de su casa o en la playa. Todos, niños y niñas, alguna vez patearon una pelota. Se trata de una actividad que incluso se mantiene con los años. Es frecuente observar casi todos los días de la semana (pero en especial los sábados y domingos) partidos y campeonatos entre equipos de estudiantes de secundaria o universitarios, compañeros de oficina, y hasta grupos de padres de alumnos de distintos colegios. Miles y miles de fanáticos corriendo detrás de un balón.

Recorriendo la historia del fútbol uruguayo

El mayor ícono de este deporte en Uruguay es el Estadio Centenario, sede de la Primera Copa del Mundo disputada en 1930 y declarado por FIFA como monumento al fútbol mundial. Debajo de una de sus tribunas se encuentra el museo que repasa la trayectoria de más de un siglo de la celeste y de los clubes uruguayos. Más de 3.000 metros cuadrados (32.000 pies cuadrados) para recordar esa rica historia, donde se incluyen objetos que pertenecieron a las selecciones campeonas olímpicas de 1924 y 1928 o de los capitanes de las selecciones de 1930 (José Nasazzi) y 1950 (Obdulio Varela), que obtuvieron las dos Copas del Mundo que ostenta Uruguay. Este es un buen lugar para empezar a entender la relación que existe entre los uruguayos y fútbol.

 

Tradiciones uruguayas: la música folclórica 

El tango y el candombe son quizás los ritmos musicales que más representan al Uruguay en el exterior. Pero dentro de fronteras, otros estilos generan una sonoridad al país que a muchos visitantes extranjeros puede sorprenderle.

Originados de la mezcla de tradiciones musicales que trajeron los inmigrantes europeos con otras vertientes regionales, surgieron ritmos como la milonga, la chamarrita, el cielito, la vidalita o la ranchera. Se trata de estilos que tienen en la guitarra criolla su principal instrumento y sonido identitario. Ritmos que se expresan mayoritariamente sobre todo fuera de la capital nacional.

Muchas de sus canciones hablan de las tradiciones del campo, de la vida de la gente del interior de país. Por eso es habitual encontrarse con cantores populares y músicos en eventos que se organizan en pequeñas localidades. Son los animadores de las fiestas que los habitantes de “tierra adentro” celebran en su pueblo.

La música folklórica uruguaya ha tenido representantes que se han destacado incluso fuera del país. Alfredo Zitarrosa, el dúo Los Olimareños (José Luis “Pepe” Guerra y Braulio López), José Carbajal “el Sabalero”, o Aníbal Sampayo, recorrieron América y Europa llevando la música que en Uruguay les hizo ganar el reconocimiento de miles de personas.

Hoy, el folklore uruguayo tiene sus referentes en cantores que vienen llevando esta bandera desde hace varias décadas como Héctor Numa Moraes o el dúo Larbanois – Carrero (integrado por Eduardo Larbanois y Mario Carrero). Pero también nuevas voces se han incorporado. El dúo Copla Alta, el grupo Matices o el Cuarteto Ricacosa se han sumado para mantener viva hoy esta tradición.

Escucha el folclore uruguayo

Si quieres comprobar cómo suena la música folclórica uruguaya o llevarte un disco para tu casa, una buena alternativa es acercarte a la tienda del sello Ayuí Discos. Ubicada en la entrada del Teatro El Galpón, en el centro de Montevideo, tiene uno de los catálogos más importantes de músicos nacionales.

 

Tradiciones uruguayas: la cultura del campo

Desde que se introdujeron los primeros vacunos al territorio uruguayo en el siglo XVII, el campo ha sido el motor de la economía y el lugar donde se fue forjando su identidad. Los “gauchos” que trabajaban con el ganado – seminómadas, expertos jinetes y transmisores de las costumbres rurales – fueron protagonistas de ese proceso histórico. Hoy, sin embargo, el “gaucho” tradicional dio paso al “paisano” que es quien mantiene la cultura del campo.

La relación con el caballo marca de manera determinante esta cultura. No solo por como un instrumento de trabajo. Son muy habituales en el campo las “jineteadas”, una prueba en la que el jinete debe permanecer sobre el lomo de un caballo que no ha sido domado y que, furioso, intenta sacarse de encima al hombre que lo ha montado. También son frecuentes los “raid”, carreras de enduro ecuestre que exigen la resistencia del caballo y de su jinete.

 

La música también ocupa un lugar destacado. Aquí es donde el folklore tiene su espacio natural. Pero es también donde se desarrolla el arte de la “payada”. Un relato improvisado y en verso, acompañado de una guitarra, en el que un “payador” cuenta historias del campo. Muchas veces, esas “payadas” son en contrapunto entre dos payadores que compiten tratando de superarse en originalidad, en una disputa que es muy celebrada por quienes los escuchan.

Llévate algo de la cultura del campo para tu casa. Por ejemplo, un poncho, un cuchillo con mango labrado, una boina de campo o cinturones. En Carrasco, está Costumbres Uruguayas, una tienda en la que encontrarás estos y otros artículos, que te acercarán también a esta tradición tan arraigada en el país.

 

No te puedes perder

 

Estas tradiciones se expresan todos los días, en todo el país. Los uruguayos van mostrando orgullosos su pasión por estas costumbres en cada lugar en el que se encuentran. Pero al menos una vez al año hay un acontecimiento que las celebra de manera particular

 

Fiesta Nacional del Mate – San José.

Cada año, entre febrero y marzo, los maragatos organizan la “Fiesta Nacional del Mate”. En este festival, los visitantes encontrarán una feria artesanal en la que podrán comprarse su propio mate. La variedad de formas, colores, y materiales es infinita. Además, se llevan a cabo diversas actividades como concursos de danzas folklóricas, o desfiles gauchescos a caballo por la ciudad. Y en la noche, espectáculos musicales que convocan a miles de personas.

Festival del asado con cuero – Lascano, Rocha

Su nombre oficial es Festival Regional de la Integración, pero popularmente se lo conoce como “Festival del asado con cuero”. Es que los habitantes de Lascano afirman orgullosos que esa ciudad es la capital del asado con cuero. A diferencia del asado tradicional, en este caso el animal se coloca sobre la parrilla casi entero (generalmente vaquillona, aunque también puede ser cordero o cerdo) sin sacarle el cuero. El tiempo de cocción se prolonga durante varias horas. Dependiendo del tamaño puede llegar hasta las 8 o 9 horas. Pero asar la carne así le da un sabor y una ternura que hará que la espera valga la pena.

Durante el festival (que se desarrolla entre fines de marzo y principios de abril de cada año) este plato es protagonista. Pero también podrás probar otras propuestas gastronómicas típicas de la zona. Por la noche se realizan espectáculos, tradicionalmente de música folclórica.

 

Fútbol en el Estadio Centenario – Montevideo

Aún si no eres un fanático del fútbol, si tienes la suerte de estar en Montevideo cuando la selección uruguaya disputa un partido, no te puedes perder la experiencia de ingresar al Estadio Centenario repleto de camisetas y banderas celestes. Una verdadera fiesta que comienza incluso mucho antes de que el árbitro dé el pitazo inicial, cuando en los alrededores del estadio la gente empieza a llegar.

Si no juega la selección, pero te gusta el fútbol, ve a observar un partido de Peñarol o de Nacional en los estadios donde juegan como locatarios. El de Nacional – llamado Gran Parque Central – está en el centro de la ciudad de Montevideo. Es un escenario deportivo histórico. Allí se disputó el primer partido de una Copa del Mundo en 1930. El de Peñarol – denominado Campeón del Siglo – está ubicado en las afueras de Montevideo, a poca distancia del aeropuerto de Carrasco. Inaugurado en 2016, es el estadio más moderno que tiene Uruguay.

 

Festival Nacional de Folclore – Durazno

El febrero de cada año, la ciudad de Durazno acoge el certamen de música folklórica más importantes del país. En este concurso se dan a conocer músicos y cantantes que más tarde logran mayor proyección a nivel nacional. Además, participan artistas ya consagrados que le dan al Festival un atractivo extra. Al mismo tiempo, en un predio contiguo, se realiza un encuentro gaucho con jineteadas, pruebas de rienda, desfiles de caballería y otras actividades.

 

Fiesta de la Patria Gaucha – Tacuarembó

No hay mejor lugar para conocer cómo vivían los gauchos en Uruguay, cuáles eran sus costumbres y qué tipo de actividades realizaban, que concurriendo el primer fin de semana de marzo de cada año la Fiesta de la Patria Gaucha. Decenas de “aparcerías” – grupos y sociedades criollas tradicionalistas que resaltan las tradiciones del campo – recrean la vida del gaucho y los lugares donde vivía y desarrollaba sus actividades. Este encuentro se realiza en un entorno natural, rodeando la Laguna de las Lavanderas en la ciudad de Tacuarembó. Además, se llevan a cabo espectáculos musicales con participación de artistas locales y regionales.

 

 


 

Foto de portada: Eduardo Amorim

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